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Cómo optimizar el riego mediante sensores IoT

Publicado el 21 de julio de 2026 · Equipo Pangea IoT

Sensores IoT

La agricultura moderna se enfrenta a un reto cada vez mayor: producir más utilizando menos agua. El aumento del coste de los recursos hídricos, la variabilidad climática y la necesidad de mejorar la eficiencia obligan a tomar decisiones basadas en datos objetivos y no únicamente en la experiencia o en calendarios de riego. Gracias a la tecnología IoT, hoy es posible conocer el estado real del suelo y del cultivo en tiempo real mediante sensores conectados que registran continuamente las condiciones de la parcela. Sin embargo, disponer de datos no es suficiente; el verdadero valor está en interpretarlos correctamente para saber cuándo regar, cuánto aportar y evitar tanto el déficit como el exceso de agua.


Sensores conectados las 24 horas

Los sensores instalados en la finca registran de forma continua parámetros fundamentales para el manejo del cultivo como son: humedad volumétrica del suelo. tensión matricial. conductividad eléctrica. temperatura del suelo. temperatura y humedad ambiental. radiación y otros parámetros climáticos según la instalación. Toda esta información se transmite automáticamente a la plataforma Pangea IoT mediante redes de comunicación de bajo consumo, permitiendo consultar los datos desde cualquier lugar.


¿Por qué la humedad del suelo no es suficiente?

Uno de los errores más habituales es pensar que conocer únicamente el porcentaje de humedad del suelo permite gestionar correctamente el riego. Dos parcelas pueden presentar exactamente un 25 % de humedad y, sin embargo, ofrecer una disponibilidad de agua completamente diferente para la planta. Esto ocurre porque cada tipo de suelo posee una estructura distinta. Un suelo arenoso libera el agua con facilidad, mientras que un suelo arcilloso la retiene con mucha más fuerza. Por tanto, el mismo contenido de agua puede resultar fácilmente aprovechable en un suelo y prácticamente inaccesible en otro. Por este motivo resulta imprescindible medir también la tensión matricial.


¿Qué es la tensión matricial?

La tensión matricial representa la energía que debe realizar la planta para extraer el agua retenida entre las partículas del suelo. Se expresa habitualmente en centibares (cb) o kilopascales (kPa). Cuanto menor es la tensión matricial, más fácilmente disponible se encuentra el agua. A medida que el suelo se seca, esa tensión aumenta y la planta necesita realizar un mayor esfuerzo para absorber agua. Por ejemplo (uso recomendado en hortícolas y según textura de suelo):
0–10 kPa: suelo húmedo.
10–25 kPa: condiciones óptimas para la mayoría de cultivos.
25–35 kPa: comienza el estrés hídrico en numerosos cultivos.
Más de 40–80 kPa: el cultivo puede sufrir pérdidas de crecimiento y producción.
Los valores adecuados dependen del tipo de cultivo, del suelo y del momento fenológico.


La importancia de la curva de retención de humedad

Uno de los conceptos más importantes en agricultura de precisión es la curva de retención de humedad del suelo. Esta curva relaciona dos variables fundamentales: Humedad del suelo. Tensión matricial. Gracias a esta relación es posible conocer cuánta agua permanece realmente disponible para las raíces. Cada suelo posee una curva diferente debido a su composición: Los suelos arenosos almacenan poca agua y se secan rápidamente. Los francos presentan un equilibrio entre retención y drenaje. Los arcillosos almacenan mucha agua, aunque parte de ella queda retenida con demasiada fuerza para que la planta pueda utilizarla. Conocer esta curva permite convertir los datos de los sensores en información agronómica de gran valor.


¿Cómo se calcula la curva de retención?

Tradicionalmente, la curva de retención se obtenía mediante ensayos de laboratorio utilizando muestras de suelo y equipos especializados. Actualmente es posible estimarla con gran precisión combinando:
Sensores de humedad.
Sensores de tensión matricial.
Modelos matemáticos.
Algoritmos de calibración específicos para cada parcela.

Con el paso del tiempo, el sistema va recopilando miles de medidas que permiten caracterizar el comportamiento hidráulico del suelo y ajustar cada vez mejor la curva de retención. De esta forma, la plataforma puede conocer no solo cuánta agua contiene el suelo, sino cuánta de esa agua está realmente disponible para el cultivo.


Del dato a la decisión

Cuando los datos de humedad y tensión matricial se analizan conjuntamente, el agricultor puede responder con precisión a preguntas clave:
¿Es necesario regar hoy?
¿Todavía dispone la planta de agua suficiente?
¿Estoy aplicando más agua de la necesaria?
¿Se está perdiendo agua por percolación profunda?
¿Existe riesgo de estrés hídrico?

Este enfoque permite abandonar los riegos programados por horas o por calendario y pasar a un riego basado en la demanda real del cultivo.


Información disponible desde cualquier dispositivo

Toda la información registrada por los sensores se almacena automáticamente en la plataforma Pangea IoT. Desde cualquier ordenador, tablet o teléfono móvil es posible:
Consultar datos en tiempo real.
Visualizar históricos.
Comparar campañas.
Configurar alarmas personalizadas.
Analizar la evolución de la humedad y la tensión matricial.
Identificar tendencias antes de que aparezcan problemas en el cultivo.



Beneficios para el agricultor

La utilización conjunta de sensores IoT y modelos de retención de humedad aporta ventajas muy significativas:
Reducción del consumo de agua.
Mayor eficiencia en cada riego.
Menor consumo energético.
Disminución de costes de producción.
Reducción del lavado de nutrientes.
Mejora del desarrollo radicular.
Incremento de la producción.
Mejora de la calidad de la cosecha.
Seguimiento remoto de todas las parcelas.
Decisiones basadas en datos objetivos.



Agricultura basada en conocimiento

El futuro del riego no consiste únicamente en instalar sensores, sino en transformar las mediciones en conocimiento útil. En Pangea IoT desarrollamos soluciones que integran sensores, comunicaciones, modelos agronómicos y análisis predictivo para que cada decisión de riego se apoye en información fiable y actualizada. Medir la humedad es importante, pero comprender cómo el suelo retiene esa agua y el esfuerzo que debe realizar la planta para absorberla marca la diferencia entre un riego convencional y un riego verdaderamente inteligente.



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